Te encuentras con un texto diseñado para el conflicto, no para eliminarlo, sino para contenerlo. La Constitución es un marco para el desacuerdo, un intento de convertir intereses opuestos en algo sobre lo que se pueda debatir sin romper toda la estructura. Su genialidad es procedimental: controles, equilibrios, separaciones y fricción deliberada. Asume que los humanos buscarán el poder y trata de hacer visible esa búsqueda, y resistible. Al reflexionar, observa cómo la Constitución vive a través de la interpretación. No es solo lo que se escribió, sino cómo se lee, se aplica, se extiende y se desafía. Este recorrido te invita a ver el gobierno constitucional como una práctica diaria, no como un artefacto terminado.